El rol del artista contemporáneo, crítico y teórico de arte, en el desarrollo individual y social..

La crítica y la teoría son muy importantes para el desarrollo del arte y éste es vital para el desarrollo del hombre.

El arte es un fenómeno humano. Toda creación (divina o humana), es la manifestación de algo que previamente no existía. Cuando el artista crea, hace aparecer en este mundo algo que antes no estaba, un objeto, una emoción, un texto, un sonido, un movimiento. ¿De donde lo saca?, ¿Es la imaginación una dimensión espacio temporal ?, ¿Es el artista un viajero en el tiempo?

Podemos decir que la crítica es un “puente directo” entre la obra de arte, artista o exposición y el espectador. En general, está referida a una valoración estética subjetiva que se apoya en la historia del arte. En cambio la teoría del arte es un “puente ramificado”, que engloba las manifestaciones artísticas y que analiza desde diferentes puntos de vista el fenómeno del arte, la obra y el artista, aportando metodologías para desvelar sus significados.

El artista contemporáneo en su fase netamente creativa, empuja el borde de lo conocido y se mueve hacia lo desconocido.
Este proceso creativo en el que se sumerge el artista a explorar con sus propias herramientas (conocimientos, preguntas, metodologías, experiencia, técnicas y lenguajes) y sus sentidos intuitivos, constituye una sustancia vital para el desarrollo del hombre. En cierta forma el artista contemporáneo cumple un importante rol de explorar nuevos mundos y lenguajes imaginarios. Para ello podríamos decir que viaja en el tiempo y se desplaza en el espacio creando caminos virtuales hacia nuevos territorios, que luego plasma en el presente con su obra.

El nuevo material “encontrado”, “extraído” y “recolectado” por el artista en sus viajes en el espacio/tiempo imaginario, no sólo nutre la obra de arte, sino que analizados con los ojos prismáticos de los especialistas, dan claves y códigos para comprender nuevos paradigmas, desarrollar nuevas inteligencias y potenciar las posibilidades de existencia del hombre.

Si bien el conocimiento del artista se amplía con cada proceso creativo, una parte significativa, queda fuera de su campo de visión, “en el lado oscuro de la obra”.
El que la obra sea vista, criticada, analizada y contextualizada trae luz sobre estas zonas oscuras y permite que las riquezas de la obra florezcan mas allá de ella. Esto impacta como un eco en el artista, pero sobre todo disemina las semillas de nuevos lenguajes y con ello aumenta nuestra capacidad intelectual y sensible de hacer contacto con lo desconocido.

Es aquí donde críticos y teóricos juegan un importante rol.
Ambos facilitan la interacción con la obra y de esta manera propician el desarrollo del arte y la sociedad.

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3 comentarios

Archivado bajo Crítica y Teoría del Arte

3 Respuestas a “El rol del artista contemporáneo, crítico y teórico de arte, en el desarrollo individual y social..

  1. Creo efectivamente que el arte es un fenómeno social, una necesidad de expresión, de contar, de representar los mitos, sin embargo no creo que sea precisamente la manifestación de algo que no existía, sino por el contrario es poner de manifiesto algo existente mirado con un ojo que apela a otras formas para exponer lo que está ahí, una mirada que apela a la emoción en su exposición y que a través de un ordenamiento, que puede distar de la lógica y estar representado en una abstracción nos hará ver de otra forma eso ya existente. De igual forma puede llegar a ser una repetición de un fenómeno existente y ser tan extremadamente similar al objeto o situación aludidos nos conmueva y en esta conmoción quizá radique el sentido del arte.
    Estoy de acuerdo en relación a la teoría del arte cuando dice que es un “puente directo” entre la obra y el artista y podríamos decir que se encarga de analizarla y también al artista, inclusive podría crear método para develar su significado, muchas veces de ahí salen los nombres de determinadas corrientes o nombres a movimientos que ni los mismos artistas no habían encasillado voluntaria o involuntariamente, sin embargo insisto en el tema de una mirada distinta, de la exaltación de la emoción en la exposición u ordenamiento que el artista hace de lo ya existente, no comparto la idea de un creador de mundos inexistentes, poniéndolo un poco en una posición sacra, casi como en las creencias del renacimiento en los siglos XIV y XV cuando envuelto en un halo de supremacía se pretendía que el artista tenía una labor semejante a Dios, prefiero una imagen más terrenal del artista como alguien que modifica realidades con un orden más bello o no, pero más emocional de todas maneras y con ello generar el necesario acercamiento a las emociones aplacadas y soslayadas en una sociedad que vive por sobre todo valorizando exclusivamente lo racional.
    Miguel Pizarro Muñoz.

    • sonia ossandon

      Curadores en chile tomando como referencia el comentario de miguel Pizarro y agregando conceptos y líneas del reportaje “Una mirada a los jóvenes curadores chilenos ¿francotiradores o franco curadores?” de “ El Mercurio”.
      Estos jóvenes curadores hablan de una incomprendida profesión, citando el texto:
      “Han ido emergiendo de a poco. Producto en parte del insospechado aumento de espacios y obras de artes visuales de la última década en Chile, los curadores fueron ganando relevancia a la hora de elaborar y conceptualizar las exposiciones. Desde hace tiempo había nombres claves -muy pocos, como Guillermo Machuca y Justo Pastor Mellado-, a los que se acoplaron con el arribo del milenio unos pocos artistas, asumiendo también este complicado rol, salir de su obra para reflexionar en contexto la suya y la de sus pares; en esta línea figuraron Mario Navarro, Pablo Rivera y Camilo Yánez, curador general de la próxima Bienal de Mercosur en Porto Alegre (Brasil).” ¿Qué queremos decir con la palabra curatoria? Su raíz latina “curare” que significa “cuidar”, aplicable tanto a la conservación de objetos preciados (una obra de arte, por ejemplo) como a resguardar un cierto sentido de las cosas. Son gestores, productores, escritores, montajistas y hasta tramoyistas de las obras que se exponen.
      Grandes hitos de la curatoria , curadores son los “autores intelectuales” de una exposición, capaces de crear un argumento o guión, de poner a dialogar a un conjunto de obras, de manera que el público pueda sacar sus conclusiones sobre una “nueva” obra, que es la selección misma. Si antes se le comparaba con un director de orquesta, hoy el curador se asemeja a un DJ que compone música de temas ya existentes. Esto deviene del concepto Postproducción, utilizado en artes visuales por el francés Nicolas Bourriaud (1965), otro imprescindible.
      El primero en dar señas sobre esto fue el suizo Harald Szeeman (1933-2005), quien a fines de los años 60 armó exposiciones que probaban una tesis y no sólo seguían una cronología. En 1975, el napolitano Achille Bonito Oliva (1939) inauguró la idea del curador-estrella. Bautizó como Transvanguardia Italiana a un grupo de pintores y se le considera el “primer crítico” y “ángel exterminador” del arte de su país. El inglés Damien Hirst (1965) se lanzó como artista y curador con la exposición “Freeze” en 1989. Catherine David (Francia, 1954) fue la primera mujer curadora de Documenta, en 1997. Un año antes el suizo Hans Ulrich Obrist (1968) iniciaba su carrera con la primera edición de Manifesta, la bienal europea itinerante de arte contemporáneo.
      La curadora residente en Berlín Paz Aburto Guevara (33) prefiere hablar de “nomadismo”; hace poco reunió a artistas berlineses y chilenos en la muestra “Comunidad Ficticia” de M100. “Aparte de cuidar de una colección, ser expertos en las obras e interpretarlas, debemos plantear una investigación creativa. Así defino la curatoría progresista; si para un pintor su medio de expresión es la pintura, para un curador lo es la exposición: allí construimos un espacio-mundo donde estas obras puedan ser apreciadas desde una cierta visión. La exposición despliega un mundo provisorio que incide en la realidad.
      Gonzalo Pedraza (27), quien participará en la Bienal de Mercosur, centra sus investigaciones en el sentido histórico, y cómo esa historia se relaciona con el presente. Desde su posición, acota: “En Chile aún persisten modelos muy dominantes en las artes y a pesar de que personas de generaciones más jóvenes van apareciendo, aún continúan funcionando estructuralmente bajo esa perspectiva”.
      Sebastián Vidal (30), curador de “Devota”, versión contemporánea de la megaexposición “Chile Mestizo: Tesoros Coloniales”. Antes, para un artista estar en una exposición significaba que tal curador, o tal ‘firma’, te inscribió y te institucionalizó. El trabajo de ahora lo veo más relacional, un trabajo de campo y que pretende generar conocimiento”. Natalia Arcos (30), curadora de la última Bienal de Arte Joven y gestora de varias visitas de artistas europeos a Chile
      Camila Marambio (curadora ,30años) “Para mí, la curatoria es un lenguaje y me fascina la ambigüedad que la circunda porque eso me abre posibilidades. Es incomparable lo que hago en M100 a lo que hice mientras viví en Valparaíso o en Nueva York. Los distintos contextos son complejos, campos minados donde hay que comprender y ver cómo te posicionas”. Paulina Varas (34), directora del Centro de Residencias para Artistas Contemporáneos. En Chile, la escasa profesionalización del rubro hace que los curadores vigilen hasta el más mínimo detalle. Son gestores, productores, escritores, montajistas y hasta tramoyistas de las obras que se exponen.

  2. Isabel Croxatto

    Estoy de acuerdo en que el artista crea a partir de una materia preexistente de la cual es catalizador, pero tampoco podemos desconocer su condición de autor, aquel que origina algo que antes no estaba.
    El artísta contemporáneo como sea, es aquel que se lanza al vacío, que esta mas allá del borde de lo conocido, que se “anticipa” con su arte, a lo que aún no esta de manifiesto, ( aunque el muchas veces no lo sabe), a lo que aún no es nombrado, a lo que aún no existe en el mundo de la realidad concreta y ese “anticiparse” es un viaje en el tiempo.
    Puede que tome su impulso para lanzarse o que sea lanzado por la realidad existente, o ambas, de cualquier manera, desde que se lanza al vacío y hasta que plasma la obra, el artista viaja en el tiempo o transita paralelamente por otra dimensión. Gracias a su experiencia y a su capacidad de manifestar su expansión del borde, en la obra, podemos experimentar algo nuevo y también aprender sobre nuevos caminos y nuevos territorios. De esta manera el arte cumple un doble rol; el de conmocionar con la obra de arte y la de abrir nuevas lineas de pensamiento.

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