Desde el cuerpo a la verdad.

Nacho Duato

Coreografía de Nacho Duato por la Compañía Nacional de danza

La compañía

Fotografía de la Compañía nacional de danza

¿ se ha agotado la danza?

Acerca de la ausencia del movimiento en algunos coreógrafos actuales y la concepción de danza contemporánea:

La percepción de un espasmo en el movimiento coreografiado produce una
ansiedad crítica; es el propio futuro de la danza lo que parece amenazado por la
erupción de un tartamudeo cinestético (Andrei Lepecki).

Cuando vemos danza a partir de la NO danza y desde la ausencia de movimiento , entendida ésta como arte autónoma desde el renacimiento y alineada cada vez más con un ideal de motilidad (Lepecki, “agotar la danza”, pág 4), con parámetros que pueden llegar a confundir a quien la ha conocido como la perfección extrema del movimiento desde el adiestramiento de los cuerpos hasta a veces la modificación de los mismos, desde una edad muy temprana, puede parecerle sorpresivo que hablemos de danza dejando de lado esos parámetros y NO danzando en la concepción original del término(sin dejar de hacer mención al entre dicho de qué es danza y si la misma está ligada necesariamente al movimiento fluido como se ve en el libro de Lepecki, “Agotar la danza”), pero si pensamos que hoy puede ser el discurso el que cambia y que se ha llegado a una búsqueda de verdad al interpretar, desde ahí podríamos comenzar a encontrar un sentido a esta nueva forma de hacer danza, en donde puede no ser un bailarín adiestrado para este fin quien interprete, o en donde ese mismo bailarín que pudo haber recibido esa formación a cabalidad en la tradición misma de alguna de las técnicas, es quien está no danzando cuando hace danza y es en este conflicto en que confluirán las dudas y encontraremos el otro polo de quien finalmente defendiendo este derecho a no danza en pos de la verdad del cuerpo y su capacidad de expresión casi se sorprenderá al ver el más mínimo de los movimientos fluidos en la representación, aduciendo que quien fluye en una coreografía no está haciendo danza de hoy (podría decirse danza contemporánea). Situándonos en el primer polo habrá quienes nieguen todo valor a parte de la danza de hoy (danza contemporánea) por carecer de suficiente fluidez en el movimiento, así como de desafíos técnicos o virtuosos que le dieran más valor al lenguaje corporal para elaborar la representación y no entenderán que en nombre del discurso político que lleva toda obra, en pos de acercarse a una verdad y a una renovación en la danza ésta utilice formas que alejándose del movimiento se autodefinen como danza desde el trabajo de quien se autodefine como coreógrafo y finalmente quienes son definidos como bailarines, sin hacer ningún esfuerzo o evidenciar un entrenamiento en el arte que aluden estar utilizando para comunicar su discurso.

Y desde el discurso político al que se alude en el párrafo anterior que podemos recordar el texto de Oscar Cornago, cuando hace alusión a la sociedad de los cuerpos sin cuerpo y finalmente, haciendo mención a Judith Butler sobre cuerpos que no importan, que podríamos entender que hoy un importante número de coreógrafos y/o bailarines contemporáneos cuando quieren hacer su denuncia a través de la danza, representan su incomodidad frente a esta frivolización desde sus propios cuerpos, o los de sus ejecutantes-intérpretes en el caso de los coreógrafos, que hoy muchas veces encontramos es él o los mismos, que en franca rebeldía se niegan a proponer la danza desde los parámetros tradicionales a los que se hace alusión y a no querer entrar en el juego de la “oferta” corporal como fin, prefiriendo estar en una búsqueda que hoy por hoy les tiene en quietud en relación al movimiento como lo hubiéramos concebido hace no más de 10 o 20 años atrás, desde ahí podría decirse que el cuerpo está hablando con la verdad, elaborando un discurso que kinéticamente va desde lo creíble y realizable por la mayoría de las personas y en algunos casos aun pudiendo interpretar la ejecución desde el virtuosismo técnico por la formación que pudieron haber tenido, éste queda postergada en pos de hablar desde la verdad en cuanto al movimiento o no movimiento de la propuesta escénica, así encontrando los espacios naturales del yo-actúo, desde su cuerpo biológico como vemos en la obra a la que hace alusión Cornago, “Perro muerto en tintorería” de A. Liddel cuando dice: –el cuerpo es lo único que produce verdad-
Ahora la pregunta va para quienes no hacen este tipo de danza y que sin embargo tienen un discurso contemporáneo en cuanto a su línea argumental, pero siguen usando técnicas concebidas en la búsqueda de alcanzar un ideal, a veces casi un imposible en relación a las capacidades del cuerpo, acompañado de un discurso que exprese una conflictiva contemporánea, el cuerpo que ya no se ofrece desde una verdad del movimiento ¿deslegitima su cuestionamiento o crítica? Esta pregunta que quedará abierta en virtud de que no es intención de este ensayo aclarar que es y que no es danza hoy, sino mantener vivo el comentario sobre la posibilidad de llegar a la verdad a través del cuerpo y si para ello necesitaríamos eliminar o neutralizar cualquier movimiento ondulante, fluido o estacato que nos sacara de la verdad, o bien la búsqueda de lenguajes que sumando todo aquello vayan elaborando un discurso que hable de todos modos desde la verdad, pero con un enriquecimiento virtuoso y así finalmente reflexionar sobre realidades como la muerte, la vejez, los niños o los animales (Cornago) y acá podríamos hacer mención a la bra “White darkness” de Nacho Duato en relación al conflicto de la muerte por sobredosis de cocaína.

En contraste con todo lo anterior sería interesante hacer una reflexión de las otras artes en relación a su desarrollo actual, cuando por más que se llegue a una aparente espontaneidad en su obra, sea ésta musical, pictórica, escultórica, los artistas involucrados han recibido una formación clásica o bien han desarrollado su propuesta sin descuidar los orígenes clásicos de cada una de ellas, encontrando en la danza grupos que parecieran renegar de partes importantes del desarrollo histórico de la misma, desvalorizando con ello un período tan importante en la evolución y protagonismo que pueda tener la danza en el concierto de las artes, pareciera olvidando que la autonomía de la que hoy disfruta viene precisamente de esas escuelas.

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